
Conducía con las luces apagadas y a velocidad moderada pero, un joven conductor (que venía de ver la película Gigante) iba por el mismo carril en dirección contraria. Dean no tuvo tiempo de esquivarlo adecuadamente y se empotraron (él y su mecánico) contra un poste. El chico del otro coche y su mecánico sobrevivieron.
Jimmy (como todos lo conocían) murió al instante en ese 30 de Septiembre de 1955...
(me encantaba escuchar a mi abuelo cuando me contaba este tipo de historias).
¿Por qué esta entrada ahora?
He leído en el blog de otra persona que le atribuía la frase: Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver, a otra actriz de la época.
Y aunque como la mayoría penséis lo contrario, tampoco es de Dean. Siempre se ha creído lo contrario pero, no es así.
Una de las frases que sí pertenecía a James Byron Dean era:
- Sueña como si fueras a vivir siempre. Vive como si fueras a morir mañana -
¿Buena filosofía de vida verdad?
Y es que, como me digo a mi misma a veces: vivimos como Dioses en cuerpo de mortales... ¡qué equivocados estamos!
Para mi, aquel joven solitario, melancólico, miope e introvertido, al cual se le llegaron a negar papeles por su 1,71m de altura, era mucho más interesante por su persona que como actor.
Simplemente, tuvo la fatalidad de morir repentinamente a los 24 años y a partir de ahí se convirtió en leyenda.
Me considero un admiradora de su personaje y/o persona pero, sinceramente, como actor dejaba mucho que desear.
Hay que tener muy en cuenta que las mayoría de sus personajes eran muy parecidos a él en la vida real; motivo por el cual lo contrataban en la mayoría de ocasiones... (Y sí, he visto todas sus películas)
A veces, creo que damos demasiada importancia a todo cuando lo perdemos... con Jimmy, pasó exactamente lo mismo.
Nuestra sociedad: siempre sobrevalorando a todo aquello que desaparece...
Nessa
(si queréis ver las típicas fotos del actor, solo tenéis que pinchar en el enlace)
